martes, 13 de septiembre de 2011

Todo tiene su tiempo



En la vida pasamos por muchas etapas, las cuales son muy importantes. La primera etapa por la que todo ser humano pasa es la niñez, ahí nos divertimos, jugamos y disfrutamos el placer de ser niños, cuando crecemos un poco más y llegamos a la adolescencia es donde empezamos a experimentar muchos cambios en nuestra vida, cuerpo, sentimientos, entre otros, luego llegamos a ser jóvenes, adultos y por último ancianos.


Por cada una de estas etapas tenemos que pasar, pues no se puede decidir no ser niño y empezar nuestras vidas como adultos, son etapas que cada ser humano tendrá que vivir una a una, y psicológicamente cada período que se deja de vivir, en el futuro saldrá a relucir tarde o temprano y nos traerá problemas, no hay por qué apresurarse a vivir una etapa de la vida pues igual va a llegar, ya que si nos “brincamos” una de estas fases, y tratamos de ser adultos antes de ser adolescentes, la vida nos va cobrar las consecuencias de este apresuramiento.


Lo difícil a veces, es esperar ese tiempo, ya que no es en nuestro tiempo que llegan las transformaciones; sino en el tiempo de Dios, y generalmente estamos apresurados por avanzar y conseguir nuestros sueños o anhelos y es cuando empezamos a pensar que si me salto alguna etapa y trato de ser adulto antes de joven, todo será más rápido, sin tener en cuenta que Dios es quién tiene nuestra vida dispuesta y sabe cuando es el mejor tiempo para cada uno de los cambios además de que esa etapa que no estamos viviendo quedará reprimida dentro de nosotros y algún día saldrá a relucir.


En Eclesiastés 3:1-12, la palabra de Dios nos dice que hay tiempo para todo y que todo lo que se quiere tiene su hora. Del versículo 1 al 8, Dios nos da una lista de cosas que tienen un tiempo específico, ya planeado por Dios, no cuando nosotros queremos, son algunas actividades que no podemos decidir no vivir, por ejemplo, en el versículo 2 dice:


“Tiempo de nacer, y tiempo de morir…”


Ninguno de nosotros puede decidir cuando nacer, porque eso ya Dios lo tiene dispuesto, no podemos decidir cuándo queremos morir, porque solo Dios sabe cuándo y cómo nos llevará a su presencia, en el versículo 4 la palabra nos dice “Tiempo de llorar, y tiempo de reír…”, siempre en nuestra vida habrá acontecimientos por los cuales debemos llorar e igual por los cuales reír, y algo que no podemos dejar de vivir, porque son procesos normales por los que todo ser humano debe pasar todo eso ya está dispuesto por Dios. Esta lista de actividades son muchas veces ajenas a la voluntad del hombre.


En el versículo 9 de Eclesiastés capítulo 9, Dios nos dice:

“ ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?”,


No tenemos ningún provecho de esto, no es bueno que nos afanemos o perturbemos por las dificultades de la vida, o por querer vivir una etapa antes de la otra, recuerda que siempre la etapa que nos saltaremos saldrá a relucir en nuestra vida, y para qué exponernos a ser infelices en el futuro, por no haber disfrutado al máximo la adolescencia o la juventud.


“Todo lo hizo hermoso en su tiempo…”, en este versículo Dios nos dice que cada etapa en su tiempo es hermosa, la adolescencia y la juventud son épocas hermosas, aunque a veces parece lo contrario, no hay por qué no querer vivirlas y decidir ser adultos, madres solteras, o salirse de sus casas para enfrentar situaciones nuevas y difíciles, nuestra mente madura conforme con cada etapa y si decidimos ser adultos siendo en realidad adolescente, seremos adultos con la madurez de un joven. O por el contrario, ser adultos y querer vivir la etapa de la juventud que tal vez por apresurados no vivimos.


El versículo 12 de Eclesiastés capítulo 9, nos dice que no hay cosa mejor que alegrarse y hacer el bien en su vida, por eso, qué mejor que vivir cada etapa de nuestra vida con alegría, pensado solo en hacer el bien tanto para mí como para las personas que me rodean.



Por todo esto joven, no trates de ser adulto antes de ser joven, la juventud es una etapa muy bonita, no te apresures por vivirla, sácale provecho a cada día, hay tiempo para todo, para divertirnos, pasear, amar, disfrutar, pero también hay tiempo de buscar a Cristo y el tiempo es ya, por qué no dejas tus problemas o preocupaciones atrás y permites que Dios te ayude y rescate tu vida, Él te ayudará a vivir mejor cada una de tus facetas.

3 comentarios :

  1. MUY bueno para aplicarlo a los niños y adolescentes

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  2. Muy buen mensaje para todos hay que disfrutar cada tiempo y si es en el camino de Dios mejor.

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